29 septiembre 2019

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Fernando Belottini: Es mediodía, como siempre no tengo nada que hacer

Hora de almorzar



 Es mediodía, como siempre
 no tengo nada que hacer
 En la cocina de mi casa
 hay preparativos
 Debería suponer que se trata del almuerzo
 Hoy almorzamos en casa
 Siempre lo hacemos
 Debo esperar
 Si se trata del almuerzo me llamarán
 Dirán, está la comida
 y esas cosas
 Iré a comer
 y volveré aquí
 Pasará, tranquila, la tarde
 A la noche, es probable que duerma
 O no.
 Quizá que me quede fumando en el balcón hasta muy tarde
 y observe el horizonte
 Puedo también mirar otras casas
 descubrir que hay más personas que no duermen
 Por las noches, suelo ver edificios con luces encendidas
 Tal vez haya gente que trabaja
 o gente que como yo, ya dije, no duerme
 (que es otra forma de trabajar)
 Todavía no lo sé
 Recién vamos por las doce y cuarto
 Es decir
 faltan algunas horas para la noche
 pero la noche vendrá
 Eso es indudable
 Así como espero el almuerzo
 espero que llegue la noche
 Luego amanecerá
 y más tarde
 será mediodía
 y volveré a estar acá, sin hacer nada
 No sé qué es lo que más me gusta
 si estar acá
 que sea mediodía
 o que no tenga nada que hacer
 En realidad, nunca tengo nada que hacer
 Todo podría descartarlo
 Estar acá o allá es casi lo mismo
 El mediodía es muy fugaz para gustarme
 aun así
 Esperar
 Estar acá
 O el mediodía
 son las pocas cosas que tengo
 Alguna debería gustarme
 Aunque no sé por qué deberían gustarme
 quizá porque tengo libertad para decidirlo
 Pero también tengo la libertad de no decidirlo
 Es decir: Soy libre.
 Debería ponerme contento
 No sé, saltar.
 Acabo de dar un salto
 Muy bien, me digo
 Despegué la cola del asiento dos centímetros
 Vuelvo a decirme muy bien
esta vez con signos de admiración
 Fue un extraño pasaje
 Hubo detalles irrecuperables
 pero en este momento
 me llaman para almorzar
 Me dicen
 está la comida.



Idénticas soluciones



 No hay lugar seguro
 Puedo estar en mi casa
 muy tranquilo
 fumando o mirando tevé
 y sin embargo, en cualquier momento
 aparece mi deseo de estar lejos
 En esos casos
 además de encender otro cigarrillo
 o de decir alguna cosa
 trato de pensar soluciones
 hago un racconto de mi vida
 voy tabulando los hechos que me molestaron
 separándolos de los que ahora me molestan
 y de los que sin molestarme
 me serán indiferentes
 Voy descubriendo que ningún bálsamo
 sabe dar
 en la tecla
 Entonces dejo de pensar
 (siempre, en esos casos, pasa una mosca y la miro)
 me digo que es mejor
 que haga algo positivo
 Una morisqueta, por ejemplo
 me estiro los labios con los pulgares
 saco la lengua haciéndola jugar un poco
 o me siento
 con la cabeza para abajo
 en un sillón que tengo
 Es decir
 para lo mismo
 voy dándome idénticas soluciones
 De manera que así van tejiéndose mis días
 uno arriba
 otro abajo
 uno al derecho
 otro al revés
 va tejiéndose mi vida
(que no es tanto)
 sin diferenciarse demasiado de un pullover
 o de un chaleco sin mangas.



Fernando Bellotini
FERNANDO BELOTTINI
1962, San Jorge, Santa Fe. Reside en Concordia, Entre Ríos
Enlaces:
Imagen: Cuentos cortos de América

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